viernes, 20 de noviembre de 2020

Marcelo Tobar: una charla con un auténtico idealista

texto ANDREI MALDONADO

¿Qué nos hace ser un idealista? Muchas veces esa cualidad es utilizada de manera peyorativa, pero un idealista es aquel cuyos sueños permanecen intactos pese al paso del tiempo. No se trata de alguien que sueñe despierto, sino alguien que cree que puede hacer realidad cualquier proyecto y que luchará para materializarlo.

En ese rubro Marcelo Tobar es más que un mero idealista. Ha sabido construir una carrera cinematográfica bien identificable, con largometrajes como Asteroide y Oso Polar, que la han significado diversos premios en el circuito de festivales. Esta vez, con El club de los idealistas, Marcelo le apuesta a la gran taquilla de las comedias mexicanas, pero siéndose fiel a su estilo… a su ideal.

En Cinéfagos conversamos con él en torno a esta película, la cual sale a salas comerciales justo en medio de la pandemia, cuando el mundo requiere más que nunca de gente idealista.

¿Marcelo, de qué va El club de los idealistas?

La película habla del encuentro que se hace 20 años después de unos compañeros universitarios que tuvieron el sueño desde jóvenes de comprar unos terrenos entre todos para ahí construir una casa de retiro y pasar su vejez todos juntos para no padecer las molestias de tener que vivir sus últimos días en un asilo de ancianos. Es una comedia diferente, inteligente, que le habla a los sentimientos, a la nostalgia, en la cual incluso la música tiene mucho que ver para que la gente conecte con los personajes.

¿A quién le habla esta película?

A nadie en específico (risas), a todos y a nadie. Es una película hecha para quien quiera verla, aunque obviamente tiene un fuerte discurso para las personas que rondan los 30 años, ya que es una edad en la que se toman muchas decisiones, en la que nos ponemos a pensar qué haremos con nuestra vida y en la que llegamos a traicionar los ideales que teníamos cuando jóvenes, todo por un mejor empleo, una mejor casa, una familia, y a los 40, 45 años, que es la edad que tienen los personajes, uno se da cuenta que lo que actualmente eso no representa lo que pensaste de joven, lo que soñaste que serías de mayor. Es una película que a mí me hubiera gustado ver a esa edad y que quien ya haya llegado al tercer piso, como le dicen, podrá identificarse con ella.

¿Te consideras a ti mismo un idealista?

Sí, me considero un idealista. Siempre lo he sido. Creo que de todos mis amigos de generación sigo siendo el más idealista.

El club… es una comedia, género que dista un poco de tus anteriores trabajos, ¿lograste mantener tu esencia con el cambio de temática?

Esta película habla de los temas que a mí me interesan y que están presentes en mi filmografía, quien haya visto mis películas podrá identificar todos los elementos que me interesan. Con respecto a mis anteriores películas, que tenían un aire más festivalero, esta es una gran producción, y creo que ya me tocaba (risas) es un esfuerzo de más de 15 años de carrera cinematográfica y el cambio de género a una comedia romántica habla también de un cambio de visión, una mucho más optimista de lo que fue hace uno años con las primeras películas, y que precisamente hoy es tan necesario con los tiempos tan difíciles que nos toca vivir.

¿Fue difícil hacer una película coral, más aún con el gran reparto que tiene?

Hacer una película coral era todo un reto, sobre todo por conjuntar estos actores que vienen del teatro, del cine y la televisión. Sin embargo mucho ayudó que son contemporáneos, eso permite un reencuentro orgánico y natural como lo propone la película. Incluso durante la filmación no hubo separación entre actores VIP y el resto del equipo, como ocurre en otras producciones, sino que se trabajó en conjunto, se comía juntos, se dormía en el mismo lugar, y eso permitió una convivencia muy natural. 

Era importante reunir este elenco en el que se encuentra gente como Andrés Palacios, que han hecho una carrera mayormente en telenovelas, y después el público los maltrata cuando los ve en el cine, como si fueran actores menores; está Claudia Ramírez, que ha sido una actriz muy importante desde que hizo Solo con tu pareja, con Alfonso Cuarón; actores que son constantes en las comedias contemporáneas como Juan Carlos Medina y Tiaré Scanda; gente de teatro como Nailea Norvind; en fin, un elenco muy nutrido y todo fluyó muy bien. 

A nivel producción ¿Qué retos hubo?

El club… es una película de 20 millones de pesos, ganadora del Eficine, comparado con los 300 mil pesos que costó hacer Oso Polar…(risas). Uno d ellos temas más importantes era encontrar la locación, la cual se descubrió después de meses de búsqueda en el Estado de México, en Avándaro, cerca del lago. Los criterios para buscar dicha locación dictaban que fuera una casa como cualquier mexicano desearía tener, hecha prácticamente a mano, de adobe, llena de artesanías, rodeada de naturaleza, para convivir y hacer carnes asadas. 

Una de las ventajas de un buen presupuesto es elegir las locaciones que tú quieres y no solo en las que puedes filmar. Los actores pueden cobrar lo que de verdad deben cobrar y no hay que andar regateando ningún recurso. Puedes elegir la música que realmente quieres, no la que te permite el presupuesto. Pero creo que lo más importante que me deja poder contar con una gran producción es que por fin pude dirigir, porque con poco presupuesto andas haciéndole de productor en línea, resolviendo temas de logística, y eso no está padre.

¿Qué significó tener que estrenar en plena pandemia?

Hacer una película mexicana siempre es un riesgo, y esta que parecía la apuesta más segura… pues ya vez, con esta situación de la pandemia estamos nuevamente en riesgo. Afortunadamente salió con una copia para cada sala que estaba abierta en el país, lo que garantiza ser uno de los estrenos más importantes del cine mexicano este año. 

Recuerdo que la primera vez que te entrevisté fue cuando presentaste Oso Polar acá en el Festival del Nuevo Cine Mexicano, incluso impartiste un taller para jóvenes realizadores

Sí recuerdo, en aquella vez nos llevamos el Premio del Público. Fue un festival muy bonito, en donde hubo muy buena convivencia con los jóvenes realizadores duranguenses.

Ya antes habías presentado en Durango Asteroide y además tuviste una charla junto a tu productora, Elsa Reyes, precisamente en torno a Oso Polar. Hoy con El club… vuelves a trabajar con ella.

Sí, llevo varios años trabajando con Elsa y esta vez no fue solo su labor como productora, esta vez estuvimos trabajando codo a codo con el guion. Es una persona con una sensibilidad muy especial para contar este tipo de historias y a la cual yo estimo mucho.

Marcelo, solo queda felicitarte por tu gran trayectoria e ir a ver El club de los idealistas. Ahora que me dices que los de 30 debemos verla correré al cine, para no arrepentirme después de mis decisiones (risas)

(Risas) Gracias. Sí, ve, estás a tiempo (risas).

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